El Ojo Vago. Introducción

  1. Shigeko Kubota: George Maciunas With Two Eyes 1972/ George Maciunas With One Eye 1976 (George Maciunas con Dos Ojos 1972/ George Maciunas con Un Ojo 1976) 1994. Vídeo (B/N, sonoro), 7 min.

 

El ojo vago, o ambliopía, es una disfunción óptica que se detecta en los primeros años de vida de un individuo, un déficit de agudeza visual fruto de la falta de uso de las células cerebrales encargadas de procesar los estímulos visuales recibidos por el ojo. Utilizamos el término “disfunción” en tanto que error que dificulta el funcionamiento óptimo de la visión. Dificulta, no anula; el niño con un ojo vago no está inhabilitado, no se le separa de la vida escolar, no se le recluye en un sanatorio; el desarrollo de su identidad, en fin, no irá ligado de por vida a su deficiencia. El tratamiento para un ojo ambliope no es, además, especialmente traumático o intrusivo. El niño habrá de llevar un parche un tanto estrafalario sobre su ojo sano durante un tiempo, forzando así al otro a asumir las competencias de una visión operativa. Tras un periodo de adaptación, su vista trabajará a pleno rendimiento.

 

Esta patología infantil va a servirnos como un metafórico alias para el tema en el que nos proponemos ahondar; que ha venido constituyendo, en los últimos años, el núcleo duro del trabajo artístico e investigador de quien escribe, y que cristaliza en la presente tesis doctoral.

“Estas crisis que no son estado de excepción. Son la constante. Porque nos atraviesa la falta de suturas parciales de sentido, de estabilidad para poder comunicarnos. Lo que nos atraviesa –y nos constituye- es precisamente esa inestabilidad hermenéutica” [1].

El Ojo Vago parte del diagnóstico de cierta afección, cierta cuota de malestar inmiscuida en el ámbito de la producción estética, y de sus profesionales. Una afección que puede rastrearse, a modo de soniquete soterrado y constante, en las evoluciones del arte del pasado siglo XX y que ha llegado a ser flagrantemente manifiesto en la actualidad, hasta definir un arte que se autoproclama en crisis y cuyos axiomas hegemónicos de enunciación parecen basarse en la auto-negación. De hecho, en gran medida las líneas discursivas por las cuales se han desarrollado las metodologías del arte durante el siglo XX pueden calificarse de procesos sustractivos, procedimientos de aniquilación, o de reducción a la mínima expresión, de la obra de arte, del proceso creativo del artista, y de legitimación del resultado. A saber:

  • Desmaterialización de la obra de arte
  • Deslegitimación de la figura del autor
  • Ocultación del significado
  • Des-institucionalización de la práctica artística

La asunción de estas nociones por parte de la generalidad del ámbito artístico –ya no en sus facciones más críticas y anti-institucionales, sino también en el centro de la institución- ha propiciado el advenimiento de un nuevo panorama metodológico y coyuntural que habría traído consigo, como un efecto secundario, la pulsión negativa que asociamos al Ojo Vago.   Un arte que, por así decirlo, se sabe y afirma como nada, y en consecuencia, un artista que duda de la necesidad de su existencia.

  1. Chris Ware: Reductio ad Absurdum 1994.

 

En esta investigación sostenemos que esta “lectura depauperante” tiene su origen en el modo en el que los sucesivos hitos mediante los cuales el arte modeló sus rasgos durante el siglo pasado han trascendido y se han fijado históricamente, esto es: la evaluación de su valor iconoclasta, del desafío rupturista que dichos hitos propiciaron en el momento de su aparición, en detrimento del sustrato intencional que los motivó.

  1. Daniel Spoerri: Fakir´s Spectacles (Los Anteojos del Fakir) 1964. Gafas con clavos adosados a la parte interior de las lentes.

 

Evidentemente, el inventariado de obras icónicas y de su impacto sobre las convenciones culturales de su época es un método lógico y perfectamente mensurable a la hora de elaborar un relato evolutivo de las formas del arte, encontrando así una función para estos desafíos en tanto que, una vez asimilados, puedan ser vistos como productivas innovaciones formales. Todo ello genera un cierto malentendido, un conocimiento parcial y sesgado, por parte del arte, del sustrato de hallazgos conceptuales, experienciales, afectivos, que conforman su código genético y sus patrones de comportamiento. Así, el artista contemporáneo puede llegar a considerar que ha heredado un terreno asolado, un contexto cultural en el que el criterio de producción se ha basado en la destrucción de las convenciones existentes. Que, finalmente, nada queda por destruir, y que no existe una metodología de reconstrucción posible. Que ejerce su papel de artista de modo testimonial, a título póstumo.

 

Con esta tesis buscamos ofrecer visibilidad a lo que consideramos un sustrato discursivo subyacente en el arte contemporáneo, profundamente enraizado en el organigrama social y cultural de la modernidad post-industrial, y caracterizado por una “lateralidad” del pensamiento muy cercana al concepto que Svetlana Boym define con el –difícilmente traducible- rubro de Off modern:

“‘Off modern’ es un desvío hacia los potenciales inexplorados del proyecto moderno. Recupera pasados imprevistos y aventuras en las avenidas laterales de la historia moderna, en los márgenes de error de las narrativas mayoritarias de modernización y progreso en la filosofía, la economía y la tecnología” [2].

El Ojo Vago no es ya pues un malestar coyuntural fruto de la puesta al límite de una evolución de la práctica artística guiada por la depauperación sino, principalmente, la consecuencia del escamoteo o banalización de los programas de redefinición positiva del hecho estético, y de profundización en la experiencia vital y los modos de vida, que las diversas tácticas de depauperación en el arte han pretendido implementar. En su condición de institución cultural integrada en el orden biopolítico neoliberal, el arte ha integrado la ruptura, la marginalidad y el error propios de lo off-modern tan solo en lo referente a sus signos, formalizaciones y apariencias, que en nada contradicen y aun refuerzan las productivas “narrativas mayoritarias de modernización y progreso”. Sin embargo, la naturaleza del sustrato discursivo que genera dichos signos, la alteridad narrativa que lo caracteriza, hace imposible su asunción y lo relega al territorio de lo improductivo y lo disfuncional. Este escenario conflictivo es el que define el malestar del Ojo Vago.

 

Hemos de hacer hincapié en el hecho de que esta investigación emana de una experiencia personal desde dentro del ejercicio de la práctica y crítica artística; una experiencia que se inició tamizada por la formación universitaria, y que se ha ido matizando posteriormente mediante el propio contacto con el ámbito profesional de la producción cultural y enriqueciendo a través de testimonios de otros artistas y profesionales de la cultura. El proceso de documentación y redacción de esta tesis ha de entenderse también como la provisión de unos parámetros desde los cuales cartografiar el territorio en el que quien escribe se halla inmerso, un work in progress que ha tenido por objeto localizar la posición desde la cual se ejerce e interpreta el propio trabajo del arte. De hecho, la presente investigación tuvo su germen en un texto del cual diversos artistas habían de partir en la complexión de una exposición colectiva[3], y que más tarde derivó en un proyecto audiovisual cuya primera parte adjuntamos a la edición impresa de esta tesis.

Se da además la circunstancia de que la gran mayoría de los artistas que se han implicado en el proyecto multidisciplinar del Ojo Vago, en cualquiera de sus fases, han cursado estudios de Bellas Artes en la facultad de Cuenca. Nos parece pues interesante que esta tesis vuelva al seno de dicha institución, como una suerte de informe de los resultados, de las erosiones y transformaciones en el posicionamiento crítico de otrora alumnado, operados tras los años posteriores a la formación universitaria. Creemos en la pertinencia de esta investigación dentro de los estudios de Bellas Artes, en tanto analiza la naturaleza conflictiva del ámbito en el cual el artista en ciernes se forma y dilucida su posicionamiento subjetivo, y en tanto dicho análisis pudiera contribuir a una dilucidación más autoconsciente. Consideramos realmente necesaria la autoconsciencia crítica del productor cultural, máxime en un momento en el que la vida productiva, tanto pública como privada, se halla en nuestras sociedades cada vez más condicionada por unos medios de comunicación estetizados. Al diagnosticar los males e irregularidades del lenguaje estético, estaremos por extensión señalando los males e irregularidades de aquellas subjetividades formadas en dicho lenguaje. Esta es la razón por la que nos decidimos a debatir la presente tesis allí donde se instruye a aquellos que elaborarán los estímulos, los signos visuales y narrativos que conforman la experiencia cotidiana en nuestras sociedades.

………………………………………….

[1] SEPÚLVEDA, Jorge T. y PETRONI, Ilze: “Bienal de Sao Paulo 2010. I Started a Joke”. http://salonkritik.net/10-11/2010/10/_bienal_de_sao_paulo_2010_i_st.php

[2] BOYM, Svetlana: “The Off-modern Mirror”. http://e-flux.com/journal/view/175. Traducción propia.

[3] El Ojo Vago. Exposición comisariada por Javier Aquilué, con trabajos de Víctor García, Esperanza Collado, Kantia Diego, David García Casado, eme eme, María Valle, Marta Fernández Calvo, Miguel Ángel Barba, Aia del Castillo y Antxon Corcuera. Centro Cultural Matadero (Huesca). Noviembre 2005.

Anuncios